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Monday, May 21, 2018

Me removieron mi apéndice - parte II

Después que el residente entrara a mi habitación y me trajera un documento y bolígrafo para firmar mi consentimiento de operación de apendicitis, lo rechacé y le dije que necesitaba pensarlo bien y analizar cuáles eran mis alternativas. Se fue y empecé a investigar y me topé con que todo apuntaba que la extirpación del apéndice es la medida que se toma antes una apendicitis aguda puesto que después se corre el peligro que se convierta en una peritonitis lo cual podría desembocar a la muerte inclusive. Sin dudas, esto me asustó más todavía. Recuerdo que firmé el documento a medio metro del quirófano ya en la camilla y sin nada puesto a excepción de una bata, lo último que hice fue mandarle un audio a mi hermanita diciéndole que todo iba a salir bien, no aguanté y derramé unas lagrimitas, luego oré a Dios que me protegiera de todo peligro.

Estando ya en el quirófano, habían muchas personas, no las pude contar, pero recuerdo que al menos habían tres mujeres, una de ellas era la anestesista, luego el cirujano y otros dos más, uno de ellos parecía un residente. Recuerdo que me inyectaron rápidamente en la mano, oxígeno en la boca y nariz, unos cositos frios en el corazón, luego me movieron de lado y sentí un pinchazo en la columna. Mientras ellos trabajaban, yo hablaba y hablaba, recuerdo que les dije que confiaba en ellos que irían a hacer un buen trabajo, también pregunté si era una operación convencional o laparascópica, me respondieron la convencional y me entristecí un poco puesto que iría a tener una cicatriz fea en mi abdomen. Les dije que justo el lunes empezaba mi diplomado y les pregunté si podía ir. Y empecé a tararear, recuerdo estar muy consciente de todo, por supuesto, no sentía nada de dolor, estaba totalmente sedada de la cintura hacia abajo pero muy consciente de todo. Terminó y me mostraron mi apéndice en un frasquito, lo vi con algo de dificultad y pregunté... Está inflamado? La respuesta no la recuerdo con certeza, no estoy segura si realmente me dijeron que si. Pues esa era mi pena desde el principio. Cuando entraron a mi habitación para decirme que debía operarme, yo pregunté si había la posibilidad de que después de cortarme el abdomen, mi apéndice estaba muy bien, y me dijo que no, que para eso eran los estudios para confirmar. Sin embargo, yo no lo noté convencido a él.

Después que toda la operación terminara, me dieron ganas de dormir, mientras aún seguía en el quirófano. De vez en cuando, la enfermera iba a despertarme. Hasta que después del cabo de 2 horas o más, me llevaron a mi habitación. Ya era tarde, ya era hora de dormir, sin embargo, para mi la noche fue larga, casi no pude dormir, adolorida pese a que estaba bajo medicamentos. Aun dependiendo de las enfermeras para ir al baño a hacer pipi, caminando a pasos cortos y encorvada como una viejecita. Miraba por la ventana y aun no salía el sol. Sin saber nada de qué iría a pasar después, simplemente dejé que pasaran los segundos, los minutos... pacientemente. 

El domingo, al día siguiente de mi cirugía, la pasé terrible, quería que todo terminara. Salía a caminar porque me dolía la espalda y los gases dentro de mi me estaban molestando. Sin embargo, ni caminar bien podía. Un día después, lunes, llegó mi cuñada, viajó hasta la ciudad donde me encuentro a ayudarme con la alta y con los alimentos para mi dieta. Me dejó todo listo en la heladera de mi departamento, ella como una hermana, todos en casa la amamos mucho. La noche del lunes igual fue larga, no pude dormir bien ya en mi departamento, despertaba cada hora. Me fui adaptando de a poco. Y aquí estoy, hoy es el día 9 de mi cirugía, aun sigo con los puntos, con una faja, con dolor de espalda, con dolor en mi herida cuando toso o estornudo o cuando por descuido hago alguna fuerza con el abdomen. El fin de semana viajó mi hermana mayor a la ciudad donde estoy viviendo. La pasé con ella, me llevó al supermercado y compramos algunas cositas que voy a necesitar, cocinó para mi los 3 días y medio que estuvo conmigo. Fue muy grata su visita, me levantó el ánimo y ahora estoy más fuerte.  Ella, mi hermana mayor, como mi segunda mamá que siempre me ayudó en todo y con todo, mi consejera y supervisora, la amo mucho.

He decidido cuidarme bastante con la alimentación, quiero que mi herida cicatrice perfectamente y quiero volver a pedalear y practicar deporte como me gusta. Tengo muchos *por qués sin respuestas*, y muchos *qué hubiera sido si*, sin embargo, he decidido seguir adelante y cuidarme. Tengo la firme esperanza que Dios eliminará pronto todos estos males que la humanidad sufre ahora, y lo más bonito, me devolverá mi apéndice sanito :) “Ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’” (Isaías 33:24)

Me removieron mi apéndice - parte I

Era un día viernes, 11 de mayo de 2018, saliendo del trabajo fuimos a cenar *hamburguesa*. Ya para ese entonces tenia el mal hábito de echarme aderezos y picantes. Comía las papa fritas saladas y grasocitas sin pena.

Llegué a casa, ya era tarde, yo echada en cama mientras leía con una galleta de crema en mi boca. Me dormí pero tipo 1.45 am un dolor abdominal fuerte me despertó. Fui al baño pensando que se trataba de un cólico, estuve en la taza sentada bastante tiempo soportando el dolor sin que pasara nada más. Me paré y empecé a caminar por mi departamento, caminaba doblada en dos por el dolor. Caminaba esperando que se me pasara el dolor, me di un lapso de tiempo de media hora y si en esta media hora el dolor persistía, iría a ir a la clínica de emergencia. Esto en vista de que me considero una mujer fuerte y no por un dolor simple me medico o voy al hospital.

Tal cual, el dolor era constante y fuerte, llamé a un amigo para que me llevara a la clínica donde estoy asegurada, solo sabía su nombre porque jamás había ido antes. En ese lapso mientras esperaba que viniera por mi, me dieron unas grandes ganas de vomitar, nauseas, de hecho, me puse un poco feliz pensando que el vomitar me iría a ayudar y luego volvería todo a la normalidad. Pero no fue así, el dolor seguía y seguía.

El radio móvil no llegaba, yo estaba sentada en las gradas sufriendo de dolor mientras esperábamos al móvil. Al tiempo llegamos a la clínica, parecía no haber nadie, parecía inhóspita, me daba mala espina. Tardaron mucho en abrirnos la puerta, de pronto una enfermera me subió a la camilla, luego llegó el doctor, me examinó y me dieron un analgésico, calmó el dolor intenso pero aun seguía habiendo dolor. Me despachó a mi cama a dormir y me dio una orden de laboratorio para hacerme en la mañana temprano en el hospital (no la clínica). Llegué a casa, me costó dormir, el dolor permanecía, era menor obviamente y soportable pero aun seguía ahí. Temprano en la mañana fui a hacerme el laboratorio, volví a mi casa a esperar los resultados mientras descansaba un poco más. Luego, volví al hospital por mi cita con la doctora de turno, me examinó y me dijo que aunque no estaba 100% convencida que era un apendicitis, me iría a dar la orden de internación para que me pongan en observación, que más valía prevenir, si todo iba bien, en la noche me iría a casita y si no, me iría al quirófano. 

Recuerdo ese momento, todo se me vino abajo, no lo podía creer. Yo, al quirófano? Por un apendicitis? No, debe haber un malentendido, es imposible. Además, estoy sola, no tengo a nadie, mi familia vive a cientos de kilómetros de distancia y peor todavía, mi papá está internado también y mi familia está con él.

Había una responsabilidad de por medio con mi salud y la tuve que asumir. Me llevaron en ambulancia con la mano conectada al suero. Me pasaron a una habitación vestida con una bata, las enfermeras iban administrandome líquidos a través del suero. Me hicieron más estudios de laboratorio donde finalmente al terminar la tarde me dieron la noticia que se trataba de un apendicitis y que tenía que ser intervenida quirúrgicamente. Mientras pasaba eso, estaba mensajeando con mi hermanita menor quien quería hacerme vídeo llamadas para que mi papá me vea desde el hospital donde estaba él, rechacé sus vídeo llamadas sin darle un razón hasta que no pude más ocultarlo. Me armé de valor y se lo conté todo, le conté que en pocos minutos iría a entrar al quirófano. Mi hermana no pudo con eso y se lo contó a mi hermano mayor y mi hermano hizo lo mismo con el resto de mi familia. Después de yo salir del quirófano, ya toda mi familia sabia de lo que estaba sucediendo a excepción de mi papá quien hasta ahora aún no lo sabe ya que a él también lo intervinieron quirúrgicamente horas después de mi y que gracias a Dios, él está estable en estos momentos, recuperándose. 

La historia al entrar al quirófano es otra... la contaré en una segunda parte al igual que mi pos-operatorio que aún continúa.

Tuesday, January 16, 2018

Lo que debes saber para comer sano fuera de casa

Esta mañana leí un artículo bastante interesante, el título me llamó la atención y me dije: Esto es para mi. Voy a compartir mi resumen aquí:

A veces por distancia, por ahorrar tiempo e incluso dinero, a medio dia no regresamos a casa a almorzar sino mas bien que nos quedamos en la oficina y almorzamos cerca de ahí. Y por tanto, a veces se opta por comida rápida o poco saludable o peor todavía, por exceso de trabajo se tiende a saltar el almuerzo e ingerir una abundante cena. Sin dudas, esto generará más adelante problemas serios de salud.

Para realizar un cambio en nuestra dieta diaria de alimentación saludable y de manera constante, se necesita estar motivados en primer lugar. Después de eso, en seguida cito 8 consejos para comer saludable fuera de casa:

1. Desayuno, primero desayuno.
Si desayunamos como se debe, evitaremos almorzar en abundancia. Además, tendremos un mayor rendimiento físico e intelectual.

2. Elegir bien dónde comer.
Deberiamos tener referencias del lugar a donde tenemos pensado ir a comer, saber el tipo de comida que sirven, calidad y precio.

3. Bebidas.
Evitar gaseosas o refrescos azucarados. Optar por agua, o té verde o negro.

4. Ensaladas.
Añadir vegetales y hojas verdes a nuestra dieta diaria, además de darnos saciedad, nos proveerá las vitaminas naturales que nuestro cuerpo necesita. 

5. Ojo con los bufés.
Vamos que es muy sabido que cuando vamos a un bufet, nos sentimos tentados a comer mas de la cuenta. Mas de lo que necesitamos. Más tarde no solo nos dará sueño, nos sentiremos pesados sino que si repetimos este comportamientos, ganaremos peso.
Si ya estas en un bufet, hazte la pregunta antes: ¿De verdad necesito comer esta cantidad?

6. Limitar comida frita
Mejor optar por platos elaborados a la plancha, al vapor, al horno o a la parrilla. 

7. No agrandes al combo
No agrandes el combo aun si la oferta parece cool, digo esto, porque a veces por solo aumentar unas cuentas monedas más, tienes más comida.

8. Prepara tu propia comida
Puede resultar mejor en todo sentido llevar tu propio almuerzo saludable a la oficina, requerirá un esfuerzo extra pero se puede convertir en un hábito. Comprar los ingredientes, despertar mas temprano, etc.


BUENOS HÁBITOS
* Realizar ejercicios físicos por lo menos 3 veces a la semana
* Horarios fijos de comida. Permitirá mantener el metabolismo en perfecto estado y activo.
* Porciones de comida. Se debe comer 5 comidas al día para evitar que el cuerpo retenga más grasa
* Comer despacio. Masticar al menos 20 veces y no introducir una nueva ración hastsa que no se ingiera lo que se está desgustando. Tómate tu tiempo en comer, olvídate de los problemas en el trabajo, y solo concéntrate en cosas agradables y tu comida :)

Monday, December 04, 2017

Feriados 2018 - Bolivia

Fecha               Feriado

Enero
1 enero - lunes               Año Nuevo
22 enero - lunes             Día de la Fundación del Estado Plurinacional

Febrero
12 febrero - lunes          Carnaval
13 febrero - martes        Carnaval

Marzo
30 marzo - viernes         Viernes Santo

Mayo
1 mayo - martes             Día del Trabajo
31 mayo - jueves           Corpus Christi

Junio
21 junio - jueves            Año Nuevo Aymara

Agosto
6 agosto - lunes             Día de la Independencia

Noviembre
2 noviembre - viernes   Día de Todos los Difuntos

Diciembre
25 diciembre - martes   Navidad

Wednesday, November 08, 2017

Los gatos y la depresión

Antes que nada, feliz de volver a escribir en mi abandonado blog. Realmente ha pasado mucho tiempo. Aquí vamos...

En lo personal, no sé mucho de animales pero no me cierro a que no sean animales inteligentes si bien no razonan como los seres humanos, de alguna manera se puede decir que tienen cierta inteligencia y con ello también tienen sentimientos. Acaso no creen que los animalitos son entendidos? A quién no le ha pasado que después de cierta escena vivida con su mascota, no lo haya dejado boquiabierto? y se mira cara a cara con la otra persona levantando los ojos en muestra de sorpresa?

En días pasados, me hice una pregunta a mi misma. Me extrañará? Quién? Mi gato, me extrañará ahora que estoy lejos de él? Yo que todos los días estaba a su lado, que casi todas las noches dormía conmigo, me extrañará?

Hoy leí algo interesante. 

Los gatos pueden deprimirse. Los gatos también se ponen tristes. Lo demuestran comiendo menos, (no como antes), no juegan, no se los ve en la casa porque se esconden, huyen de las personas.

Cómo ayudarles a mitigar su periodo de depresión.

Solitos no podrán, necesitan ayuda humana. 

1. Pasa tiempo con tu gato, acarícialo con mucha ternura.
2. Si acaso necesitas dejarlo solo, creale un espacio de entretenimiento, juguetes interactivos para que esté entretenido.
3. Juega a diario con él. No importa su estado de ánimo.
4. Hablale de forma cariñosa. Qué? Sí, aunque parezca ridículo hacerlo, se dice que los gatos captan el tono de la voz.
5. Haz que se sienta útil. Segun el punto 4, felicita a tu gato siempre que hayan motivos. Motivos? Sí, obvio, no esperemos que hayan grandes razones como si fueran *héroes* pero sí habrán razones como si fuera *gato*. Por ejemplo, si lleva y te deja una lagartija, un cucaracha, lo que sea, felicítalo. Te está mostrando orgullosamente lo que hizo.

Pero si ves que tu gato persiste con su estado de ánimo caido, mejor llévalo con un experto, tal vez haga falta medicarlo. Él sabrá lo mejor para su caso específico.

Por mi parte, llevo como 6 semanas separada de mi gato Tom y lo extraño mucho.